Finalmente el mundo tomó consciencia y le dio la bienvenida al ahorro energético con las lámparas bajo consumo. También conocidas como Lámparas Fluorescentes Compactas (CFL). Sin embargo, los firmwares de la mayoría de las cámaras digitales siguen sin dar una respuesta adecuada en cuanto a los balances de blancos para ese tipo de iluminación. Veamos un poco por qué.
Los focos bajo consumo no poseen una temperatura color, o se podría decir que su temperatura color es “aparente” porque su espectro lumínico es discontinuo -funcionan igual que una lámpara fluorescente-. Por el contrario, una lámpara halógena o la luz día, son fuentes de iluminación continuas.
La luz emitida por las lámparas incandescentes o halógenas (…) el espectro luminoso emitido contiene todas las longitudes de ondas, formando un espectro continuo, como la luz solar; la calidad de la luz es máxima. En cambio, la luz emitida por lámparas fluorescentes, de vapor de sodio o de mercurio, se produce por luminiscencia debido a la excitación de los electrones de los gases de estas lámparas (…). En este caso se emite sólo en determinadas longitudes de onda, formando un espectro discontinuo o de líneas. La calidad de luz de este grupo de lámparas es inferior, dependiendo de lo completo que sea el espectro emitido, ya que no es tan parecida a la luz solar
Fuente: “Instalaciones eléctricas de baja tensión en el sector agrario y agroalimentario”, Luis Luna Sánchez

Dentro del mercado de las lámparas CFL tenemos las cálidas -esas que vendrían a destronar a la lamparita de filamento- cuya temperatura color aparente varía entre 2700K o 3200K según el fabricante. Por otro lado, están las frías cuya intención es generar un ambiente que se acerque a la del luz día. Su temperatura color podría estar entre los 5500 o 6000K según el fabricante.
El autor del blog geeksroom hizo algunas pruebas reveladoras:
Las siguientes imágenes corresponden a la lámpara cálida (3000 ºK) con ajuste del balance de blancos automático y de tungsteno:

Y continua:
Como se puede ver, ninguno de los dos ajustes da en la tecla, es más, en realidad dejan bastante que desear. Evidentemente, la temperatura de color de 3000 ºK es aproximada y los ajustes de la cámara no llegan ni siquiera a lograr una imagen aceptable. Para tratar de mejorar esto, se hizo un balance de blancos personalizado a partir de la fotografía de una superficie blanca, iluminada por nuestra fuente de luz cálida. El resultado es este:

Trabajar con estos focos es complicado por dos cuestiones:
1) No poseen temperatura color, sino que tienen una temperatura color aparente.
2) Esto es así porque su espectro lumínico es discontinuo. Cuanto más discontinuo sea, menor calidad tendrá la iluminación que nos proporciona.
Con estos datos en nuestro haber, ya sabemos que no nos podemos fiar en lo que nos dice el sentido común sobre esta ilunación. A saber: si estamos en un ambiente que posee focos CFL cálidos, no fotografiemos usando nuestro balance de blancos en 3000K aproximados, porque la imagen no se verá bien. Busquemos alguna superficie blanca, pongamos la configuración de balance de blancos en manual y tratemos de encontrar el punto en dónde el blanco que estamos midiendo se vea blanco sin ninguna dominante cálida.
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